Receta: Rosquillas caseras

Hoy les voy a compartir una receta típica de las cocinas españolas, las rosquillas caseras. A mí me encantan sobretodo a la hora de la merienda con un café.  Esta receta la comparte mi amiga Mabel, a quien le encanta la cocina, sobretodo la confección de postres y repostería. Pero no se dejen engañar, esta creadora de deliciosos dulces es entre muchas cosas,  monitora de “spinning” y “body pump”,  y también periodista fundadora y editora del blog de belleza Demasiado Glamour, blog que sigo y que recomiendo seguir  a todos aquellos que les guste cuidarse y mantenerse en forma.

Hoy nos dejamos llevar por el placer y disfrutamos de esta receta de rosquillas porque como bien dice ella, en la vida se puede comer de todo si es con moderación y entrenando. ¿A qué si Mabel? Espero que la disfruten.

rosquillas caseras


Rosquillas Caseras por Mabel Calatrava
Las rosquillas caseras son un dulce típico del invierno. Pero lo cierto es que a la hora del café, haga frío o calor, nadie se puede resistir a saborear una rosquilla. Las originales son de anís, pero como personalmente no me gusta ese licor prefiero decantarme por otras variantes. Os dejo la receta para que la disfrutéis.

Ingredientes

  • 3 huevos
  • 100 gramos de azúcar
  • Media taza de leche
  • Media taza de aceite de girasol
  • Ralladura de naranja
  • Ralladura de limón
  • 400 gramos de harina de trigo
  • 1 sobre de levadura
  • Opcional: Esencia de vainilla

Preparación

En un bol se ponen los 3 huevos, el azúcar, las ralladuras y se mezcla bien hasta que quede cremoso. Se incorpora la leche y el aceite, vuelves a mezclar. Aquí puedes agregar un toque de esencia de vainilla, no quita el sabor de la naranja y el limón, las rosquillas son más suaves al paladar.  En un bol aparte tamizas la harina y agregas la levadura para que quede perfectamente mezclada y vuelcas la mezcla poco a poco con el resto de ingredientes. Es el momento de meter las manos en la masa, hay que conseguir que el resultado sea una masa manejable que no se quede pegada a los dedos. Cuando la tengas, forma bolitas pequeñas, recuerda que crecerán en la sartén.
Enciende el fuego, echa aceite en la sartén y cuando esté bien caliente pon las bolitas a las que previamente has hecho un aguajero. Doblan su tamaño en unos instantes.
Ten preparado un plato con azúcar y cuando ya estén doradas sácalas e inmediatamente rebozalas en él. !Y ya están listas tus roquillas para que las degustes!

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